Nuestra visión

“UNA COMUNIDAD EN BUSCA DE LA VERDAD Y DEL OTRO.”

“Ser una comunidad educativa cristiana y agustina en busca de la Verdad, que brinde una educación de calidad internacional y una formación integral a los estudiantes, involucrando a las familias en un clima de libertad y respeto a la persona, y que salga al encuentro y servicio de la sociedad en fraternidad y solidaridad.”

Ser una comunidad es el elemento central de nuestro carisma e implica la unidad en la diversidad y la igualdad en la fraternidad, siendo todos los miembros una sola alma y un solo corazón orientados hacia Dios. De este modo buscamos vivir la comunión de espíritu, comunión de vida y comunidad de bienes y carismas que Dios nos ha dado.

Educativa. En nuestra comunidad no sólo aprenden los alumnos sino que todos aprendemos juntos: profesores, alumnos, personal administrativo, personal de servicio y padres de familia; porque somos una organización inteligente. Aprendemos principalmente a través del ambiente formativo, las experiencias cotidianas, los modelos a seguir y la enseñanza.

Cristiana. La razón de ser de nuestro colegio es la misión evangelizadora que se sintetiza en invitar a todos al seguimiento de Jesucristo, nuestro maestro interior, como respuesta al hombre de hoy.

Agustina. Nuestra institución se identifica por vivenciar los valores propios del carisma agustino y estar iluminada por el pensamiento de San Agustín. Por ello, nuestro estilo de ser cristianos es ser agustinos.

En busca de la Verdad. La verdad última es una y es la única que puede dar sentido a nuestras vidas colmando nuestro anhelo de felicidad. Pero nuestra búsqueda es compartida, investigando con creatividad las distintas áreas del saber de modo que siempre nos remontemos a las verdades últimas sobre nosotros mismos y sobre Dios porque como dice Agustín: “nuestra necesaria y gran tarea es buscar la verdad” (Acad. III,1,1).

Educación de calidad internacional. Nuestro colegio busca cumplir con estándares de calidad internacionales en todas sus áreas de modo que nuestros alumnos sean ciudadanos del mundo, líderes, audaces, competentes, innovadores y con flexibilidad para adaptarse al cambio.

Formación integral. La formación debe abarcar a todo el hombre que es un misterio inteligible pero incomprensible dada su complejidad. Por ello, a partir de la antropología agustina, debemos tener en cuenta las siguientes dimensiones: espiritual, social, intelectual, emocional, volitiva y somática (corporal).

A los estudiantes. El centro de nuestra tarea educativa es el aprendizaje y formación de los estudiantes. Para ello, optamos por la coeducación de hombres y mujeres bajo los principios de la unidad en la diversidad y la igualdad en la fraternidad.

Involucrando a las familias. En nuestro centro educativo la formación de las familias y la intervención de ellas en el proceso de aprendizaje – enseñanza es esencial. Las familias deben ser evangelizadas y formadas de manera integral para que a su vez colaboren en la formación de sus hijos como lo dice Agustín de Santa Mónica: “lo que evitó mi perdición fueron las ardientes súplicas y las fieles y cotidianas lágrimas de mi buena madre”. (Persev. 20,53).

En un clima de libertad y respeto. Se buscará formar a las personas para que aprendan a ser libres para amar. Por eso, la fe, la disciplina y las ideas se proponen pero no se imponen buscando el asentimiento libre y personal de la voluntad “porque sólo somos libres cuando somos dueños de la propia voluntad” (Lib. Arb. III,3,8). Asimismo, se tendrá un respeto sagrado a la personalidad, gustos, ideas y físico de las personas dado que todos están llamados a ser hijos de Dios.

A la persona. Entendemos persona como ser en relación con Dios (espiritual) y con el prójimo (social) de modo que no se caiga ni en un individualismo extremo que niega la igualdad y la dimensión social del hombre, ni en el comunismo que niega la libertad y la autenticidad del ser humano.

Salga al encuentro y servicio. La comunidad educativa no puede dedicar su esfuerzo, solamente, ensimismada dentro de la misma, sino que debe estar atenta a las necesidades de las personas y de sociedad circundante, en clave pastoral y de misión. En este sentido se conforma una gran comunidad educativa que se prepara y trabaja arduamente para mejorar el mundo, desde cada posición particular de cada uno y desde sus respectivas vocaciones.

Sociedad. En medio de un mundo globalizado, nuestro colegio debe fomentar la identidad cultural y el espíritu de pertenencia en sus alumnos, de modo que no sean indiferentes ante los desafíos y problemáticas que aquejan al mundo y en especial a nuestra región concreta, pero sintiendo, a la vez, un gran respeto y aprecio por otras culturas como ciudadanos del mundo que son.

Fraternidad. Todos somos hermanos e iguales entre sí y ante Dios. Por ello se formará a los alumnos en un clima de familiaridad y cercanía, amistad y confianza mutua.

Solidaridad. Nuestra comunidad educativa no puede encerrarse en sí misma, por ello, debe compartir su riqueza con la sociedad en la que se encuentra y responder con sensibilidad y compromiso sociales a los retos y problemáticas que se presentan.

Dirección:

(074) 208173 - Km. 8 Carretera Pimentel S/N Pimentel – Chiclayo

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